domingo, 14 de agosto de 2011

"Rapsodia Vagabunda" de Juan Carlos Guerrero


“La lucha del artista contra la indiferencia y los impedimentos de su medio familiar, intelectual y político es la odisea universal del escritor joven, tanto en Dublín de principios del siglo XX como en la Lima de principios del siglo XXI. Fue también la de Voltaire en la Francia del siglo XVIII o la del maldito Bukowski, quizá el referente más apropiado de esta lucha por cuanto tuvo la capacidad de afirmarse a rajatabla en sus vicios, consagrándolos como espléndidas virtudes a través de la provocadora estética de su literatura. Se trata de la épica del espíritu libertario y de la loca búsqueda de la libertad, en palabras de este escritor peruano. Juan Carlos Guerrero, ha aportado con su Rapsodia vagabunda, una voz genuinamente peruana y contemporánea a esta antología del abrirse camino luchando contra fuerzas muy superiores a las del espíritu solitario que a brazo partido sobrevive en la intemperie de sus existencias.”
Enrique N´Haux

“¿Qué debemos extraer como mensaje de Rapsodia Vagabunda de Juan Carlos Guerrero? Cito a dos referentes del autor: el primero es Julio Ramón Ribeyro, quien afirmaba que la creación es una terapia porque es la consecuencia de una frustración; el segundo referente es Arthur Koestler, quien perennizó en la memoria de Guerrero, la figura del invencible y entrañable Espartako, legando su espíritu y fortaleza, elementos vitales para quien se plantea la literatura como único medio y modo de vivir la vida. Como diría Roberto Bolaño sólo la literatura podrá salvarnos. Esa convicción férrea e implacable, hasta desdeñar incluso, la pasión amorosa, es lo que define al personaje y al autor de esta obra. Tipo Galván es el alter ego de las convicciones de Juan Carlos Guerrero – autor de esta novela –, que busca lo total, definiendo a su personaje como: éste es un romántico de las cosas podridas, por lo tanto tiene todo el derecho a soñar, a creer en una sociedad entusiasmada por la ficción y la poesía. Dentro de cada uno de nosotros hay un Tipo Galván, enterrado, tomando un trago, soñando con ideales, viviendo a escondidas, detrás de nuestras vidas cómodas, prisionero de nuestra voluntad de vivir. Este libro es un homenaje al escritor, a la literatura, la constancia y la libertad”.
César Chambergo Rojas

La  picaresca local de temperamento literario encuentra su mejor exponente en Rapsodia vagabunda, relato episódico de crecimiento de Tipo Galván y el Dorgus, a su modo el Quijote y Sancho, y también Apolo y Dionisos, respectivamente: una pareja de buscavidas de sensibilidad alerta y poetas de vocación, cuyo evolución tiene por trasfondo la escena política, literaria y social limeñas de fines del siglo veinte. Así, mediante un movimiento expansivo cuyo punto de fuga es la ciudad natal de ambos, Cañete, el ingenioso Tipo Galván, mujeriego, melancólico pero valiente, y su secuaz de hazañas, el noble y obeso Dorgus, enfrentan a la adversidad de múltiples rostros: la pobreza endémica del artista popular, la volatilidad del amor en las urbes globalizadas, la experimentación de los placeres efímeros pero sofisticados, la suciedad y éxtasis de las movilizaciones políticas, y la actividad delincuencial como forma de subsistencia.
Novela de capítulos sagaces, cuya unidad es la vida exagerada y pedestre de dos soñadores serios en la vida callejera, también es la primera novela de Juan Carlos Guerrero, cuyo estilo cuidado y genio por momentos horrísono aciertan en el tono de una vida a veces miserable pero siempre efervescente.  Se trata de un cantar osado que, aventurero en su concepción, no elude el fraseo sutil, brioso y variadísimo de la mejor literatura.
Alexis Iparraguirre




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